martes, 23 de octubre de 2012

San Cristobal de las Casas



Pueblo indígena de San Cristobal de las Casas Chispas México



San Cristóbal de Las Casas fue una de las primeras ciudades construidas en la Norteamérica española. Es denominado pueblo mágico, aunque en realidad posee la cualidad de ciudad.
Por diversas razones, esta ciudad ha tenido cuando menos diez nombres diferentes, quedando finalmente el de "San Cristóbal" en honor al santo patrono de los viajeros, y "de las Casas" por fray Bartolomé de las Casas, que fue el primer obispo de la ciudad y luchó incansablemente para abolir la esclavitud de los indígenas, no sólo en esta región, sino en muchos otros puntos del nuevo mundo.
En esta Ciudad, una de las más bellas de México por su armónica composición urbana, podrá descubrir imponentes edificios religiosos como la Catedral o el Templo de Santo Domingo, revestidos con profusos detalles de estilo barroco y manufactura indígena, que perpetúan la herencia cultural de las etnias tzotziles, tzeltales y lacandones que residen en sus alrededores y de quienes también podrá observar exóticas colecciones de objetos de uso cotidiano, artesanías y piezas prehispánicas resguardadas en instituciones de amplia tradición antropológica y filantrópica como el Museo Na Bolom o el Centro Cultural de los Altos de Chiapas.
La comida de la región está compuesta principalmente por las carnes frías y los embutidos como el jamón serrano, la butifarra y la longaniza, de indiscutible origen español; además de platillos de origen indígena, como los tamales de azafrán, de yuyos o de dulce, los panes compuestos y la sopa de fiesta. Entre los dulces te recomendamos paladear los de chimbo, las frutas cristalizadas, las cocadas, los duraznos prensados y las cajetas.
Tambien pueden encontrar panes compuestos, chalupas, chiculguajes y patcitos. En cuanto a bebidas tradicionales puede disfrutar el atole agrio, de granillo, de masa o de leche; el tascalate o pozol, blanco o de cacao y las aguas de frutas; así como del tradicional café chiapaneco.

Sitios de interés:

Catedral de San Cristóbal
Sede de la diócesis de la provincia de Chiapas, dedicada a La Asunción. Su construcción se inició en 1528 y fue llamada catedral de San Cristóbal Mártir. Su primer párroco fue fray Bartolomé de las Casas. El edificio original sufrió algunas transformaciones y fue reconstruido en el siglo XVII. Su fachada data del siglo XVIII y es de estilo barroco con una profusa decoración a base de motivos vegetales realizados en argamasa, rodeando nichos donde se aprecian las esculturas de San Pedro y San Pablo, entre otras.

Palacio de gobierno
Es un sobrio edificio de severo estilo neoclásico, construido en la última parte del siglo XIX por el arquitecto Carlos Z. Flores. Se cree que para la edificación del inmueble, el constructor se inspiró en un viejo tratado sobre arquitectura del célebre maestro Vignola. La intención original fue la de levantar un magnífico conjunto que ocupara una manzana entera, aunque sólo fue posible construir una cuarta parte del total. Se encuentra en la calle 20 de Noviembre en San Cristóbal de las Casas.
Templo de San Nicolás
Éste fue uno de los primeros templos de la ciudad que estuvieron dedicados exclusivamente a los indígenas. Su construcción fue realizada por los frailes agustinos a principios del siglo XVII. Posee una sencilla fachada que termina en una espadaña, la cual se alza entre dos torres circulares que semejan gruesos remates. Se sitúa atrás de la catedral de San Cristóbal de las Casas.

El Parque
Su nombre oficial es Plaza 31 de Marzo, aunque los lugareños le llaman simplemente "El Parque". La plaza mayor de San Cristóbal de las Casas ha sido el centro de las actividades cívicas, mercado y suministro de agua desde la época virreinal, pues antaño existió una fuente para ello. Hoy en día muestra un kiosco de principios del siglo XX y aún es el rector de la actividad social de la ciudad.

Casa de la Sirena
Así es conocida por la curiosa escultura que adorna su esquina y los vanos de los ventanales, que reproduce el cuerpo raro y estilizado de una sirena que parece vigilar al edificio de recatadas formas platerescas.

Templo y ex Convento de Santo Domingo de Guzmán
El más bello de los templos de la ciudad por su magnífica fachada estilo barroco salomónico, en la que se despliega una gran infinidad de motivos ornamentales realizados en argamasa sobre la piedra, trabajo que acusa una ingenua participación de la mano indígena. Su interior guarda una rica colección de ocho retablos barrocos realizados entre los siglos XVI y XVIII, algunos adornados con lienzos de buena calidad; destaca de manera especial el púlpito tallado en madera dorada con un pedestal de una sola pieza.

Templo de la Caridad
Este conjunto fue fundado en 1712 por la orden de Los Juaninos, junto con el primer hospital para indios que funcionó en la ciudad y que consagraron a la Virgen de la Caridad. Su fachada es de curiosas formas, pues muestra grupos de pilastras con cuerpos curvilíneos que semejan tallas sobre madera; algunos críticos aseguran que tal estilo se usó en Perú durante el siglo XVIII y que de ahí provino. El interior del templo conserva un retablo barroco dedicado a la virgen y otro a un Cristo Negro de Esquipulas, Guatemala.

Templo de la Merced
Fue la casa de la orden religiosa de los mercedarios que fundaron en el siglo XVI el templo y el convento, aunque no prosperaron mucho al paso del tiempo. Hoy sólo se conserva el templo, de sencillas proporciones, y con su fachada e interiores de austero estilo neoclásico.

Capilla de San Cristóbal
Este pequeño recinto fue fundado hacía el siglo XVI, remodelado a finales del siglo XVIII y vuelto a reconstruir luego de muchos destrozos. Su aspecto es de gran sencillez y es uno de los monumentos importantes de la ciudad. Se localiza en la cúspide del Cerro de San Cristóbal.

Museo Na Bolom "Casa del Jaguar"
Es una especial casona privada que perteneciera al célebre estudioso de la región Franz Blom y a su esposa Gertrude. Ambos fueron reuniendo con cariño una inmensa colección de artesanías y objetos del área, con los que fueron adornando varias habitaciones para dar servicio a estudiantes e investigadores del área maya. El lugar es muy acogedor y cuenta con una bien dotada biblioteca especializada en temas sobre mayas y lacandones.

Centro Cultural de Los Altos de Chiapas
Alojado en lo que fuera el viejo edificio del convento de Santo Domingo, este lugar exhibe una interesante visión de los aspectos históricos más relevantes de la vida de la ciudad, mostrando objetos e imágenes que la ilustran. Cuenta también con exposiciones temporales y en la planta baja es recomendable visitar el taller San Jolobil, fundado por mujeres indígenas tzeltales y tzotziles, donde podrá admirar una rica variedad de textiles y bellos tejidos realizados por estas extraordinarias artesanas.

Museo del Ámbar
Ubicado temporalmente en lo que fue el convento de la Merced, exhibe piezas talladas en ámbar, la gema más característica de Chiapas.

Museo Sergio Castro
Se exponen más de noventa trajes originales de rica colorida artesanía de los telares y tejidos de las indumentarias de uso habitual y ceremonial de los indígenas tzotziles, tojolabales y lacandones. Cuenta con una colección de instrumentos musicales, fabricados y de uso actual por los indígenas de los Altos de Chiapas. Se localiza en la Calle Guadalupe Victoria Núm. 47.

Museo Mesoamericano del Jade
Exhibe réplicas de objetos tallados en jade por distintas del México prehispánico. Se localiza en Av. 16 de septiembre Núm. 16.
Museo de Culturas Populares Situado frente al antiguo convento mercedario, exhibe piezas del arte popular y la cotidianidad de los distintos pueblos de Chiapas.

Museo de Medicina Maya
Tiene como objetivo principal la difusión de las prácticas curativas tzotziles y tzeltales. Está formado por una diversidad de ambientes museográficos en donde se muestra la medicina tradicional maya de Chiapas, además de la práctica y recursos terapéuticos de los médicos indígenas tradicionales. Se localiza en Av. Salomón González Blanco Núm. 10.

Fiestas
Las más importantes son las del 1 de abril, que conmemora el aniversario de la fundación de la ciudad, y la del 25 de julio, que es la fiesta titular de San Cristóbal.

Gastronomía
La a mayor parte de los establecimientos invitan a saborear los platillos tradicionales, consecuencia del encuentro de dos culturas: indígena y española. Ejemplo de esta podemos mencionar, los jamones y embutidos, parte sustancial de la cocina coleta, chalupas coletas, tamales de azafrán, sopa de pan asado coleta, atole de granillo y el posh que es una típica bebida de la región, que es considerada para los indígenas como sagrada.
No hay que olvidar que siendo San Cristóbal una ciudad muy atractiva para los visitantes de todas partes del mundo aquí también podemos encontrar una gran diversidad de platillos de talla internacional como son la comida italiana, tailandesa, hindú, china y la clásica vegetariana.

Artesanía
En San Cristóbal de las Casas es posible encontrar una extensa gama de textiles que son el resultado de la conjunción de varias etnias: bellos bordados, sarapes, faldas, sacos, chalecos y tejidos de lana, también encuentras trabajos extraordinarios de hierro forjado, entre otras muchas expresiones artísticas.

Festivales
La llamada "Fiesta grande" de San Cristóbal de Las Casas en la "Feria de la Primavera y de la Paz", la cual se celebra durante una semana, la siguiente a la Semana Santa en la que se llevan a cabo diversas actividades: espectáculos artísticos, muestras gastronómicas, corridas de toros, actividades culturales, deportivas, infantiles, juegos mecánicos y el tradicional desfile de las Reinas de la Feria.
Cada año, a finales del mes de octubre, se celebra en San Cristóbal de Las Casas el Festival Cervantino Barroco con duración de aproximadamente 10 días en los cuales se llevan a cabo diversos eventos artísticos y culturales provenientes de todas partes del mundo.

mexico y su diversidad cultural


Diversidad cultural de pueblos indígenas de México:




Pensar al México de hoy como una Nación multicultural es todavía un anhelo. si bien nuestro país se reconoce como una Nación pluricultural, sustentada originalmente en sus pueblos indígenas, todavía no es un Estado-nación que promueva, de manera plena, y que acepte, como parte de su condición, la diversidad y las muchas identidades que generan las culturas indígenas que conviven en un territorio de cerca de dos millones de kilómetros cuadrados.
La sociedad nacional no conoce cabalmente a sus diversos integrantes que hablan más de 60 lenguas originarias. Muchos mexicanos piensan que su país tiene una historia única y desconocen las otras historias que construyeron los pueblos indígenas a lo largo de más de cinco siglos.
Son historias que podrían explicar la actual situación de pobreza y abandono en que han vivido estos mexicanos. En algunos casos son historias comunes a todos pero, no en otros, pues surgieron de relaciones de opresión, de estrategias de sobrevivencia o resistencia para continuar siendo pueblos indígenas, por ser y mantenerse diversos.
En la tierra mexicana se comparten diversos territorios, lenguas y culturas, historias particulares, cuyos protagonistas no siempre son reconocidos pues han sido y son indígenas, campesinos, líderes, intelectuales, gestores que han tratado de negociar como iguales con los otros y los otros no los reconocen como iguales .
Aún hace falta trabajar para reconocer y aceptar las muchas identidades que hay en mi país. Implica que todos los ciudadanos reconozcamos la diversidad, y que esta aceptación se convierta en nuevas acciones y políticas públicas que nada tienen que ver con las viejas políticas integracionistas o asimilacionistas, sino con el respeto a todos los derechos de los pueblos indígenas y sus integrantes. La acción pública de las instituciones federales, estatales y municipales debe tomar en cuenta a las autoridades e instituciones indígenas. Sí asumimos que México tiene más de 60 rostros indígenas aceptaremos el carácter multicultural de nuestra Nación.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce a México como una Nación pluricultural. Pero, ¿realmente los mexicanos queremos ser parte de una Nación multicultural?, ¿quiénes desean una Nación así?, ¿el gobierno, los diputados, los senadores, los políticos, los empresarios, los comerciantes, los industriales, los campesinos, los indígenas?, ¿quiénes apuestan sus recursos al desarrollo de una Nación multicultural?, quizá todos, de distintas maneras. Pero hay quienes sí ponen todo para lograrlo: me refiero a los pueblos indígenas.
La pluralidad de la Nación la dan los pueblos indígenas, la diversidad también. Ellos nunca han dejado este país. Sus patrimonios naturales, sus propiedades, sus conocimientos y sabidurías, sus esfuerzos en el trabajo, el dinero que ganan, está a disposición de sus familias, de sus comunidades, de México.
Reconocer que hoy tenemos más de 15 millones de personas que son indígenas quienes poseen alrededor de la quinta parte del territorio nacional, que sus recursos naturales son uno de los orgullos de México. Nos habla de su decisión de ser mexicanos y de permanecer con sus propias identidades y culturas. Pero son mexicanos iguales, son mexicanos kikapús, mayas, tzeltales, tzotziles, mixtecos; viven en pequeñas localidades y en las ciudades. Están en casi toda la República, pero muchos no los ven.
¿Hasta dónde llegamos cuando decimos que tenemos 62 pueblos indígenas y que cada uno tiene su propia cultura? además, ¿hay otras culturas que debemos tomar en cuenta? ¿La de los negros, los inmigrantes, los menonitas, los judíos, los libaneses, los chinos, u otros indígenas que nacieron fuera de nuestras fronteras? ¿qué consecuencias tiene reconocer a estas otras culturas distintas y que reclaman sus derechos sin perder sus propias identidades?
Sin duda, cada una de las muchas culturas aportará distintas soluciones a los diversos problemas de la Nación. Con esto quizá estemos en posibilidades de ser más democráticos o de dar pasos adelante en la construcción de una democracia que reconozca la diversidad cultural.
Los pueblos indígenas han participado, de muy diferentes formas, en comunidades políticas más amplias o en sectores de población que los han amparado como parte de un cuerpo social mayor. Estas distintas maneras de participación han afectado, modificado y adaptado sus propias concepciones culturales, sus usos y costumbres, sus formas de gobierno y el tipo de relaciones que han establecido con la sociedad nacional.
Para lograr ser reconocidos, en ocasiones se ha recurrido a la violencia. Pero, la mayoría de las veces el apego a la ley y el diálogo han sido los instrumentos de la lucha por el acceso a espacios de poder en los estados y los municipios; o por la instauración de autogobiernos basados en sus tradiciones políticas; o en su reconstrucción cultural; o en el hecho de creer que esa forma es mejor que la que han vivido.
Cada una de estas luchas ha tenido sus propios líderes, sus mártires, sus esfuerzos, y no han dudado en incorporar lo que a otros grupos sociales les ha dado resultado. Bajo todas estas acciones construyen el nuevo espacio de la democracia, en el que los pueblos indígenas no son ya más menores de edad, ni razas inferiores necesitadas del paternalismo, de un buen padre, o un buen dios.
Los pueblos indígenas se gobiernan desde hace mucho tiempo. Y lo hacen aprovechando las formas que les permiten leyes y autoridades civiles. Muchos municipios indígenas son gobernados por indígenas y sus cabildos, y tienen al frente sus propias autoridades tradicionales que asumen formas modernas de gobierno.
Además, hoy, la constitución política mandata que se tomen en cuenta a los pueblos indígenas en la división distrital uninominal para las elecciones de diputados federales.
Estas son formas de representación que posibilitarán una mayor participación política y que, creemos, permitirán construir formas de gobierno indígena que sean reconocidas por las autoridades no indias y sus leyes. También posibilitará reconocer, legal o formalmente, aquellas expresiones tradicionales ligadas a formas culturales o religiosas que, por lo general, se asumen en el ámbito de la vida interna de las comunidades.
Los gobiernos tienen que reconocer los derechos de los pueblos indígenas a la propiedad, control y la protección de su patrimonio cultural, artístico, espiritual, natural, tecnológico y científico, y a la protección legal de su propiedad intelectual y de la biodiversidad de los espacios que habitan. Han sido creaciones propias, son sus maneras de relacionarse con la naturaleza y de resolver su pertenencia ancestral a este mundo.
Hoy nadie puede negar la presencia viva de los pueblos indígenas, sus aportes y soluciones a los problemas del mundo moderno. Nadie debe aceptar hoy el dominio de un pueblo sobre otro. Quien lo hace no reconoce al otro como igual. Por esta razón cada uno de los pueblos indígenas busca la igualdad de oportunidades, exige el derecho a administrar sus propios asuntos, comunitarios, regionales o nacionales. Cada integrante de un pueblo indígena espera ser tomado en cuenta en el diseño de las políticas públicas que le atañen.
Los pueblos indígenas creen en el reconocimiento de la diversidad cultural como un derecho público; en que el Estado tiene la obligación de hacer que coexistan sus formas de gobierno, sus lenguas, valores, identidad cultural, derechos plenos. Tienen la certeza de que, en el futuro, su permanencia como pueblos está garantizada en condiciones de mayor equidad socio-política y con mejores niveles de salud, educación, vivienda, ingresos, empleo.
Si los países del mundo, o, si la Nación mexicana no acepta a sus pueblos indígenas de manera plena, si cada uno de sus funcionarios, los ciudadanos y sus familias no reconocemos a los pueblos indígenas en cada momento de nuestra vida como mexicanos, no solucionaremos los problemas que actualmente vivimos. Las decisiones de los indígenas y sus gobiernos deben ser acatadas por los no indígenas con base en el diálogo y el respeto pero, sobre todo, con la firme convicción que somos iguales a los tarahumaras, a los triquis, a los choles, a los coras, nahuas, mayas o cualquier otro mexicano indígena. Lograr esto será aplicar, en los hechos y en nuestra vida cotidiana, el concepto de multiculturalidad que tanto nos enorgullece como Nación.
Por estas razones, en México estamos luchando por reconocer los derechos colectivos, culturales y de identidad de los pueblos indígenas, como una de las garantías de nuestra constitución política y en las leyes que se aplican dentro de nuestros marcos jurídicos vigentes. Trabajamos para que se vayan satisfaciendo las demandas históricas de los pueblos y comunidades indígenas. Estas son sus demandas actuales y se traducen en una lucha por la restitución de sus bienes y patrimonios, es decir por la recuperación de sus tierras ancestrales con dominio pleno, incluidas la administración, acceso y disfrute de los beneficios por la explotación de los recursos naturales. Igualmente, exigen el reconocimiento de sus derechos económicos, sociales, culturales y políticos.
Esto se traduce en que sean reconocidas las autoridades que nombran de acuerdo con su costumbre y en que sean aceptadas como cualquier otra autoridad del Estado mexicano. Asimismo, que las formas en que son electos también sean válidas ante los sistemas electorales de los estados de la Federación. Por ello es importante que existan Instituciones que den validez y fortaleza a las decisiones de los pueblos indígenas. Lograrlo será, sin duda, un paso más en el fortalecimiento de los Derechos Humanos de los pueblos indígenas.
Desde 1992, México se reconoció como una Nación pluricultural y, en el año de 2001, la Reforma Constitucional llevó a la aceptación de Derechos de los pueblos indígenas.
Este es un hecho de una gran importancia pues, sobre la base de esta autonomía, los pueblos determinarán libremente su condición política, su desarrollo económico, social y cultural, así como el derecho a conservar y reforzar sus propias identidades, sus sistemas jurídicos, manteniendo, a la vez, sus derechos a participar plenamente, si lo desean, en la vida política, económica, social y cultural del Estado mexicano. Las entidades federativas deben garantizar su cabal cumplimiento y asegurar la participación de los pueblos indígenas.
Existen todavía asuntos pendientes, como el reconocimiento pleno de los pueblos indígenas como sujetos de derecho y un gran diálogo sobre el reconocimiento a sus territorios. Se acompañan de reclamos por servicios que otros mexicanos ya tienen resueltos como lo son el derecho a la salud, a la educación, al desarrollo, a la preservación de su patrimonio cultural y la propiedad intelectual de sus sabidurías y conocimiento ancestral. Esperan de los no indígenas la igualdad en las oportunidades y que realmente no exista discriminación.
Los pueblos indígenas de México quieren sobrevivir como nahuas, tzeltales, zapotecos, mazahuas, yaquis, mixtecos, mayas, chatinos, en sus tierras originales, o en cualquier estado de la República, con dignidad y en armonía con los demás mexicanos. Los indígenas quieren mantener su identidad espiritual, conservar sus dioses y templos, sus maneras de hablar y de pensar, su forma de ser mexicanos; quieren hacer realidad la posibilidad de vivir en una Nación que los respeta.
Por eso la resolución de innumerables conflictos que existen en las regiones indígenas son asuntos prioritarios. Los pueblos reclaman que la dignidad y diversidad de sus culturas, tradiciones, historias y aspiraciones, se reflejen debidamente en todas las formas de educación e información pública. Al mismo tiempo, exigen a los Gobiernos Federal, Estatales y Municipales que los consulten y que obtengan su consentimiento, con libertad y conocimiento, antes de aprobar cualquier proyecto que afecte sus tierras, territorios y otros patrimonios naturales.
Exigen, igualmente, el cumplimiento y respeto de sus Derechos Humanos, así como la adopción de medidas eficaces para combatir los prejuicios y la discriminación y promover la tolerancia, la comprensión y las buenas relaciones entre los pueblos indígenas y todos los demás sectores de la sociedad.
En la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Institución del Gobierno Federal, no podemos dejar de atender las demandas de los pueblos y de buscar cómo solucionarlos. La Comisión, tiene como una de sus prioridades promover y respetar los Derechos de los pueblos indígenas e impulsar su desarrollo integral. Esta tarea, por sus dimensiones, necesita del concurso de todos los mexicanos. No es únicamente una tarea del gobierno, ni de los pueblos indígenas, sino de todos los integrantes de la Nación mexicana.
Creemos que este camino es una manera de contribuir a la Reforma del Estado mexicano, de un Estado que reconozca la diversidad de los pueblos en su interior y garantice, a todos sus ciudadanos, la igualdad, el respeto a la diversidad y a la diferencia en el mundo de lo civil, social, político y pluricultural. Con ello esperamos acercarnos a una mejor y mayor democracia para todas y todos los mexicanos.

cultura de oxchuc chiapas

                  oxchuc chiapas

NOMENCLATURA

Denominación Oxchuc.

Toponimia
El nombre de Oxchuc significa en lengua tzeltal “Tres Nudos”. 

HISTORIA

Reseña Histórica
El grupo tzeltal se instaló en las tierras del actual municipio de Oxchuc, antes de la llegada de los conquistadores españoles. Oxchuc fue un importante centro político ceremonial. A mediados del siglo XVI, los misioneros españoles, encargados de la evangelización de la zona, dieron al pueblo las bases de un gobierno colonial. Los habitantes del municipio participaron activamente en la sublevación indígena de 1712; en el Censo de Población de 1900, Oxchuc aparece como municipio; posteriormente es descendido a la categoría de agencia municipal, dependiendo de Ocosingo. En 1936 se le restituye la categoría de municipio libre. Cronología de Hechos Históricos
 
Año
Acontecimiento
1528
Los españoles los conquistaron y establecieron la organización del pueblo.
1774
Santo domingo Oxchuc es un pueblo del valle de ciudad real y provincia de Zendales.
1778
El 19 de junio se hace la primera división territorial interna de la provincia de Chiapas, quedando este dentro de la alcaldía mayor de Ciudad Real. 
1883
El 13 de noviembre se divide el estado en 12 departamentos siendo este parte del de San Cristóbal de las Casas.
1900
En el censo de población aparecen como municipio. Años más tarde se les ubica como una agencia municipal dependiente del municipio de Ocosingo.
1915
Desaparecen las jefaturas políticas y se crean 59 municipios libres, estando este dentro de esta primera remunicipalización como delegación de Chilón.
1936
Recobra nuevamente su categoría de municipio libre, dentro de la región Altos de Chiapas. 
1968
Se inicia la construcción del entonces camino de terracería que comunicó con San Cristóbal de las Casas y Ocosingo, obra financiada por los gobiernos federal y del estado.
1994
En enero de se suscita el movimiento neozapatista.

MEDIO FÍSICO

Localización
Se ubica en los límites del Altiplano Central y las Montañas del Norte, sus coordenadas geográficas son 16°47' N y 92°21' W. 
En el período comprendido de 1990 al 2000, se registró una Tasa Media Anual de Crecimiento (TMAC) del 0.85%, el indicador en el ámbito regional y estatal fue de 2.37% y 2.06% respectivamente. (Gráfica 1). Gráfica 1
Crecimiento poblacional del municipio de Oxchuc, Chiapas. Año 2000.
Fuente: INEGI; Resultados Definitivos, Chiapas XII Censo General de Población y Vivienda 2000. La dinámica demográfica municipal en este lapso, presentó un incremento de 3,019 habitantes. La población total del municipio se distribuye de la siguiente manera: 16.19% vive en 2 localidades urbanas, mientras que el 83.81% restante reside en 89 localidades rurales, que representan 97.80% del total de las localidades que conforman el municipio. Los porcentajes regional y estatal para localidades con este mismo rango  fueron de 97.99% y 99.09% respectivamente. (Gráfica 2). Gráfica 2
Distribución espacial de la población, según tipo de la localidad, municipio de Oxchuc, Chiapas. Año 2000.
Fuente: INEGI; Resultados Definitivos, Chiapas XII Censo General de Población y Vivienda 2000. En el ámbito municipal se observa una densidad de población de 526 habitantes por Km2, el regional es de 128 y el estatal de 52 habitantes.
La Tasa Global de Fecundidad (TGF) para el año 2000, fue de 4.73 hijos por mujer en edad reproductiva, mientras que la TGF de la región fue de 4.45 y la del estado 3.47 (Gráfica 3).  Gráfica 3
Tasa Global de Fecundidad, municipio de Oxchuc, región II Altos y Estado de Chiapas. Año 2000.
Fuente: INEGI; Resultados Definitivos, Chiapas XII Censo General de Población y Vivienda 2000. En Chiapas el saldo neto migratorio es negativo (–1.42). El 1.40% de su población total proviene de otros estados y 2.82% emigró de Chiapas en el período 1990-2000. El XII Censo General de Población y Vivienda 2000 del INEGI, hasta el momento de la presente edición no muestra datos de emigración municipal. La inmigración es del 0.03%; quienes llegaron al municipio provienen principalmente de los estados de Guanajuato, Tabasco, México y Veracruz. el indicador regional es de 0.21% y el estatal de 3.16 por ciento.  De acuerdo a los datos publicados en el año 2000, por el Consejo Nacional de Población (CONAPO) el municipio presentó un grado de marginación muy alta. Para ese mismo año existían en el estado sólo un municipio de muy baja marginación (Tuxtla Gutiérrez), 1 de baja marginación (San Cristóbal de Las Casas) 6 de media, 65 de alta y 44 de muy alta marginación. No se incluyó el municipio de Nicolás Ruiz, debido a que no fue censado, por el INEGI en el año 2000. De acuerdo a los resultados que presento el II Conteo de Población y Vivienda en el 2005, el municipio cuenta con un total de 34,284 habitantes. Religión El 47.42% de la población profesa la religión católica, 41.08% protestante, 0.98% bíblica no evangélica y 7.60% no profesa credo.  En el ámbito regional el comportamiento es: católica 64.28%, protestante 17.97%, bíblica no evangélica 3.57% y el 12.46% no profesa credo. Mientras que en el estatal es 63.83%, 13.92%, 7.96% y 13.07% respectivamente.

INFRAESTRUCTURA SOCIAL Y DE COMUNICACIONES

Educación
En el año 2000, el municipio presentó un índice de analfabetismo del 31.08%, indicador que en 1990 fue de 34.72%. Actualmente la media estatal es de 22.91%. (Gráfica 4). Gráfica 4
Tasa de Analfabetismo, municipio de Oxchuc y Estado de Chiapas. Año 2000.
Fuente: INEGI; Resultados Definitivos, Chiapas XII Censo General de Población y Vivienda 2000. De la población mayor de 15 años, 31.45% tiene primaria incompleta, 22.75% completó los estudios de primaria y 19.13% cursó algún grado de instrucción posterior a este nivel. (Gráfica 5). Gráfica 5
Instrucción escolar de la población de 15 años y más del municipio de Oxchuc, Chiapas. Año 2000
Fuente: INEGI; Resultados Definitivos, Chiapas XII Censo General de Población y Vivienda 2000. Salud  En 2000 el régimen de los servicios de salud atendió a 12,471 personas, 0.18% de los usuarios fueron beneficiados por instituciones de seguridad social y 99.82% por el régimen de población abierta La Tasa de Mortalidad General (TMG) en el 2000 fue de 3.59 defunciones por cada 1,000 habitantes, y de 10.40 la Tasa de Mortalidad Infantil. A nivel estatal fue de 3.83 y 17.28 respectivamente (Gráfica 6). Gráfica 6
Tasa de Mortalidad General (*) e Infantil (**),  municipio de Oxchuc y Estado de Chiapas. Año 2000.
(*) Expresada por 1,000 habitantes
(**) Expresada por cada 1,000 NVR
Fuente: ISECH. Anuario Estadístico de Mortalidad 2000. Las principales causas de la mortalidad general en el municipio son: Enfermedades del corazón, accidentes, tumores malignos,  Diabetes mellitus, enfermedades del hígado y enfermedades infecciosas intestinales. El 1.92% de la población total padece alguna forma de discapacidad, distribuyéndose de la siguiente manera: 56.81% presenta discapacidad motriz, 5.50% auditiva, 6.19% de lenguaje, 15.54% visual y 17.06% mental. (Gráfica 7). Gráfica 7
Población con discapacidad, municipio de Oxchuc, Chiapas. Año 2000.
Fuente: INEGI: Resultados Definitivos, Chiapas XII Censo General de Población y Vivienda 2000. Los porcentajes de la población discapacitada en la región y el estado son de 1.13 y 1.27 respectivamente. La suma de los distintos tipos de discapacidad puede ser mayor al 100%, debido a que algunas personas presentan más de una discapacidad. 


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La región de las tierras altas de Chiapas encierra en su escarpada geografía un mundo mágico, donde el tiempo se desliza como las nubes entre las montañas a su propio ritmo y sus habitantes, descendientes directos de los mayas, tratan de continuar viviendo con sus costumbres y tradiciones, adorando a sus santos y a las fuerzas sobrenaturales que rigen el mundo.


Un día mágico

Internándome en las montañas, en medio de un paisaje frío y brumoso, llegué al corazón de los Altos de Chiapas, marcado por el pintoresco poblado de San Cristóbal de las Casas, en donde se localiza la “casa del jaguar”, Na Bolom, una Asociación Cultural con quienes he estado colaborando con fotografías y video de las fiestas patronales de los pueblos chiapanecos. La riqueza de estas fiestas es infinita y han adaptado los rituales a su propia cosmogonía, resultando dos celebraciones bien diferenciadas: la de los indígenas y la de los mestizos.


Visité en varias ocasiones los poblados tzeltales de Huixtán y Oxchuc, ambos localizados sobre la carretera que va de San Cristóbal a Palenque. Uno de mis objetivos era fotografiar sus trajes típicos, cuyos bordados y entramados simbolizan animales, flores, estrellas, ancestros… en fin todo su universo, siguiendo las técnicas prehispánicas en el hilado, teñido y la elaboración de los motivos. Desde tiempos inmemoriales, los símbolos decorativos de huipiles ceremoniales fueron plasmados como abstracción del entorno geográfico a través del uso de líneas y números, que dieron los principios para el quehacer textil de los mayas.


Huixtán: bello de principio a fin

Localizado a 32 km de San Cristóbal de las Casas, en el fondo de un vallecito rodeado de montañas, está este colorido pueblo. Las mejores fechas para visitarlo son en la fiesta de San Miguel Arcángel (27 al 29 de septiembre), la de la Santa Cruz (3 de mayo) y la de San Isidoro Labrador (3 al 15 de mayo). En estos días, la gente baja de las montañas luciendo sus tradicionales trajes para reunirse en la plaza principal. El de los hombres recuerda a la indumentaria que se ve en los murales de Bonampak, donde los taparrabos enmarcan la parte superior de la pierna. El de las mujeres es más sencillo, pero igualmente atractivo.

Oxchuc: sabiduría ancestral

Este asentamiento tzeltal se instaló antes de la llegada de los conquistadores y fue un importante centro político ceremonial.


A diferencia de Huixtán, la llegada a Oxchuc, 16 kilómetros más adelante, no es nada escénica, por el contrario, es bastante complicada por la gran cantidad de taxis colectivos que la transitan.



Durante esta visita, conocí a don Manuel Gómez K’ulub, el clásico abuelo que se ha encargado de conservar la tradición oral; es además un gran artista, en su casa tiene una pequeña tienda llena de artesanía de talabartería, instrumentos musicales como arpas y tambores de diversos tamaños, ropa tradicional y piezas talladas en madera. Tiene la meta de crear el Museo de Oxchuc. Su gran sabiduría la debe a que desde pequeño sus padres le enseñaron los rituales de las ceremonias religiosas, el trabajo comunitario y aprendió a tocar el tambor, la guitarra, el violín, el arpa, la flauta y las sonajas. Es un gran promotor de las costumbres y tradiciones de Oxchuc y ha sido mi guía durante mis visitas.


Cambio de ropa de Santo Tomás

Llegué a Oxchuc por la mañana, la neblina aún cubría todo el pueblo. Abriéndome paso entre los comerciantes que instalaban sus puestos en el mercado, caminé hasta la iglesia dedicada a Santo Tomás (s. XVI), ubicada en la plaza central. La entrada estaba adornada con un arco de palmas y bromelias, al fondo se apreciaba el antiguo retablo de madera, frente a éste se había colocado un gran andamio por el que subían y bajaban los ch’uyk’aales (autoridades religiosas), envueltos en una nube de incienso. Conforme me fui acercando, me fui embriagando con los colores, el olor a copal y la tenue luz de las velas que con su cálida luz iluminaba a una familia que rezaba arrodillada. Bajo el altar estaban los músicos tocando, mientras los ch’uyk’aales iban y venían atareados con el cambio de la ropa de los dos Santo Tomás, ubicados en dos nichos del retablo, junto a otras imágenes de la Virgen y santos. Esta ropa fue regalada por el pueblo de Huitepec, quienes le tienen mucha veneración; el año pasado como tuvieron muy buena cosecha de café, decidieron regalar a la comunidad de Oxhcuc los trajes para las dos imágenes. Mientras tanto, las copas de pox (aguardiente local) circulaban entre todos, mientras uno de los grupos participantes cambiaba meticulosamente uno a uno los listones del bastón del santo.


Diferentes clases de itz (para los antiguos mayas secreciones del cuerpo humano o de árboles, especialmente el copal, rocío de la mañana, néctar de las flores) eran quemados en grandes braseros, en donde se convertían en humo, es la forma del sustento divino. La iglesia poco a poco se fue llenando de personas que llegaban a colocar velas y a rezarle al santo patrono. Esta fue una buena oportunidad para observar el traje tradicional de las mujeres de Oxchuc, quienes portaban un colorido huipil blanco bordado con originales franjas rojas y moradas, que casi lo cubren completamente, alrededor del cuello se bordan cuatro rayos.



Les recomiendo visitar las comunidades mayas en tiempo de fiestas, cuando los santos son transportados desde la iglesia hasta la plaza para que puedan contemplar a su gente honrando devotamente la tradición. Son días de mercado, de color y alegría, donde aún muchos de los enigmas de la cultura maya son revelados, luego de cientos de años de guardar celosamente las tradiciones.


Otros atractivos en Oxchuc

- La iglesia del Calvario, que corona una colina en las afueras del pueblo.
- Siguiendo la carretera a Ocosingo, a unos 10 km, se ubica la cascada de Mesbiljá o del Corralito, nacimiento del río Jataté.

Más de los tzeltales

Son el grupo indígena más numeroso de Chiapas, esta etnia de origen maya se asienta principalmente en el Altiplano Central de Chiapas y en las estribaciones adyacentes de las montañas del norte y del oriente. Los pueblos tzeltales y tzotziles pertenecen a la gran familia maya, y tienen su origen en una migración de los Altos Cuchumatenes, en Guatemala, a los Altos de Chiapas en donde comenzaron asentarse entre el 500 y el 750 a.C. A partir del año 1200 d.C. se da la diferenciación de lengua y región como parte del patrón de asentamiento variado entre tzotziles y tzeltales.

diversidad de mexico

MEXICO Y SU DIVERSIDAD                                                                             




Cuando los españoles conquistaron y colonizaron la Nueva España impusieron su propia religión y cultura despreciando la civilización de los pueblos indígenas conquistados. Durante tres siglos los españoles lograron someter a los indios a su propio sistema jurídico. Pero desde la independencia a principios del siglo XIX, los indígenas de nuevo tienen el derecho de recuperar por lo menos una parte de sus tradiciones culturales. En teoría, ellos tienen los mismos derechos que los criollos que son descendientes de los españoles y los mestizos. Ahora, todos ellos forman una nación y son mexicanos. En muchos campos de la vida cotidiana se combinan las tradiciones americanas con las europeas. En el campo de la gastronomía la influencia indígena está muy marcada y a veces incluso decisiva. En otras áreas los indígenas conservan gran parte de su autonomía. Eso lo podemos observar en el caso de la vestimenta, la música y la literatura, las artes plásticas y la artesanía. Pero hay campos donde los indígenas tienen que someterse a las tradiciones españolas. Eso es evidente con respecto a la religión, los sistemas jurídicos y la estructura política de México.

En el catolicismo podemos encontrar algunos vestigios de religiones prehispánicas, pero los dioses de aztecas, mayas y otros pueblos se murieron hace siglos. La vida de México se integra en la tradición occidental, porque aquí tenemos una república parlamentaria. El sistema jurídico es heredado de España, pero las comunidades indígenas conservan sus propias tradiciones de derecho. Ahora el problema es hacer compatibles varios sistemas jurídicos diferentes.

Humberto Ortega, investigador especializado en ciencias sociales y humanidades de la Universidad de Guadalajara, examina de manera minuciosa esta cuestión en su libro más reciente "Hacia una nación pluricultural. Un estudio de vinculación socio-jurídica para preservar a futuro la riqueza y diversidad cultural de México profundo." Se trata de una investigación amplia de 400 páginas publicada en 2011 por Editorial Académica Española que tiene su sede en Saarbrücken, Alemania. Ortega es doctor en derecho y le interesan especialmente las culturas indígenas. Hace poco, el miércoles 7 de marzo, reseñamos en esta columna su libro "El chino y el maya: estudio de relación y creación", (2008).
En la introducción a su libro señala el autor que "México como nación pluricultural y multiétnica necesita de un cuerpo de ideas y criterios jurídicos que hagan posible articular, conciliar e instrumentar la lógica de un sistema federal como el mexicano y los sistemas jurídicos de los pueblos indígenas que habitan el país". En el prólogo a la obra nos dice el poeta y estudioso de culturas indígenas Raúl Aceves que "a doscientos años de la consumación de la Independencia, México todavía no ha logrado desembarazarse totalmente del colonialismo que impone un solo modelo de nación... y no ha logrado hallar la fórmula de la Unidad en la Diversidad de un modelo cultural que logre integrar armónica y respetuosamente a las diversas culturas que integran la nación".

Basándose en la sociología jurídica examina Ortega en forma detallada los diferentes caminos que podrían conducir a esta Unidad en la Diversidad en el campo jurídico. No queremos entrar en pormenores porque se trata de un libro para lectores familiarizados con cuestiones jurídicas. Como el autor está buscando una solución que desemboca en una reforma jurídica e incluso constitucional, investiga desde una perspectiva muy amplia, casi exhaustiva la vinculación socio-jurídica con la diversidad cultural de México. Sus herramientas de investigación son las de un abogado, pero toman en cuenta también los enfoques antropológicos. Lo atractivo del libro es sobre todo su perspectiva interdisciplinaria que invita a abogados e investigadores de las humanidades a dialogar. Su espíritu inquisitivo no le permite nunca a Ortega abandonar el camino de una investigación rigurosa.

En este espacio no queremos ofrecer una descripción sistemática del desarrollo de la investigación del autor, sino solo dar algunos ejemplos de su forma de trabajar. En el capítulo III encontramos una valoración crítica de la pluriculturalidad a nivel constitucional, en el IV en la escala reglamentaria federal. En el capítulo V describe Ortega semejanzas y diferencias de los campos legislados por México y dos otros países americanos que son Venezuela y Canadá lo cual le permite salirse del mero ámbito nacional. Para un lector interesado en la cultura de occidente de México es de gran interés el capitulo VIII que es también el último, donde se habla de los sistemas jurídicos de los huicholes en el norte de Jalisco y en Nayarit y de los nahuas en el sur de Jalisco.

La investigación de Ortega nos hace ver caminos que podrían llevar a un México pluricultural. En las conclusiones de su libro habla de "avenidas promisorias para visualizar algún día, un escenario de pluriculturalismo jurídico enriquecedor operando y rigiendo en México de manera armoniosa." El libro de cierta manera es una utopía o mejor dicho una propuesta de trabajo. Llevar sus ideas a la práctica y encontrar una verdadera solución es la tarea de los políticos. Nos parece que esta obra es un paso decisivo en el tránsito de una etapa de hegemonía jurídica monocultural hacia un periodo de pluralismo jurídico multicultural. Lo más admirable de esta investigación es su enfoque interdisciplinario que combina los métodos de la sociología jurídica con los de la antropología. Gracias a este enfoque novedoso, el libro es de gran importancia para especialistas en derecho y estudiosos de las culturas indígenas.
                                                                                                                                                                                                                                               

mexico y su diversidad indigena

DIVERSIDAD INDIGENA DE MEXICO  Y   LA RIQUEZA QUE APORTAN



La nación mexicana, al iniciar el siglo XXI, presenta un panorama social rico y diverso, al que los pueblos indígenas contribuyen con su patrimonio. Estos pueblos están integrados por más de 12 millones de personas, más de la décima parte de la población mexicana. A pesar de su aportación en recursos humanos, naturales, territoriales y culturales, son los más pobres de los mexicanos.
México ocupa el octavo lugar en el mundo entre los países con mayor cantidad de pueblos indígenas. En México se hablan más de 100 lenguas, de las cuales los pueblos indígenas aportan cuando menos 60; y con ellas un número igual de diferentes maneras de pensar en alternativas de solución a los problemas. Todos estos pueblos demandan una atención diferenciada y acorde con su cultura e identidad.
El país tiene una superficie de casi dos millones de kilómetros cuadrados. Los mexicanos indígenas viven en regiones cuya superficie abarca la quinta parte del territorio nacional. La tercera parte del total de los municipios del país son indígenas. Los indígenas viven en cerca de 40 mil localidades, la mitad de ellas con alta concentración de población indígena. Cerca del 46% de estas localidades registra menos de 1 000 habitantes.
Los pueblos indígenas aportan 70% de su población ocupada a las actividades agrícolas, mientras que el resto de la nación sólo colabora con menos del 17% de ella. La producción en zonas indígenas posee un carácter diversificado, lo que constituye una importante estrategia económica para la obtención de los recursos que las comunidades indígenas requieren para su subsistencia, así como para la conservación de su hábitat. Los indígenas participan en la producción de algunos cultivos agrocomerciales, especialmente del café, en el que las dos terceras partes de los productores son indígenas y en donde la incorporación del trabajo femenino se ha incrementado de manera notable. El trabajo artesanal es una producción especializada y en muchos casos se realiza con un manejo adecuado de los recursos naturales. La artesanía como producción rural, con un alto nivel de participación femenina, genera objetos utilitarios, rituales y suntuarios que forman parte del patrimonio cultural.
En México la explotación de los recursos petroleros es una de las actividades económicas de mayor rentabilidad. El 70% se extrae de yacimientos ubicados en el trópico mexicano. Los más importantes corresponden a los estados de Campeche, Tabasco y Chiapas, en municipios con una fuerte presencia indígena. La riqueza generada ha beneficiado sin duda a la nación mexicana, pero las comunidades indígenas, en su mayoría, han visto afectadas sus tierras de cultivo y recursos naturales.
La explotación de los yacimientos minerales en zonas indígenas es importante: en el estado de Chihuahua, los municipios indígenas de Guazapares y Urique aportan la décima parte de la producción estatal de oro. El municipio indígena de Huajicori, en el estado de Nayarit, aporta el 98% de la producción estatal de plomo, el 97% de cobre y el 68% de oro.
Las principales presas hidroeléctricas del país: Belisario Domínguez o La Angostura, Nezahualcóyotl o Malpaso, Manuel Moreno Torres o Chicoasén, Aguamilpa, Presidente Miguel Alemán o Temascal y Presidente Miguel de la Madrid o Cerro de Oro se construyeron en regiones indígenas.
La riqueza biológica de las zonas indígenas ha hecho que México ocupe el tercer lugar en importancia en el panorama ambiental mundial por su gran diversidad biológica. El país tiene el primer lugar en el mundo en variedad de reptiles, el segundo en mamíferos, el cuarto en anfibios y plantas vasculares, el décimo en mariposas y el vigésimo en aves. De acuerdo con el inventario de aves elaborado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), en las regiones indígenas se han detectado 103 especies endémicas, en su mayoría en el trópico húmedo y seco. De las 925 especies animales registradas a nivel nacional según categorías especiales, 620 viven en regiones indígenas; de éstas, 155 se encuentran en peligro de extinción, 295 están amenazadas, 25 cuentan con protección especial y 145 se consideran raras; es decir, casi dos terceras partes habitan en zonas indígenas. Una situación similar sucede con las especies endémicas.


En relación con la riqueza vegetal, los ejidos y comunidades agrarias en municipios indígenas tienen en propiedad 60% de la superficie arbolada, principalmente de bosques templados y selvas húmedas y subhúmedas.
Las principales áreas naturales protegidas se encuentran en municipios indígenas. Destacan las reservas de la biosfera Pantanos de Centla, Tabasco; Montes Azules (Selva Lacandona), Chiapas; Sian Ka'an, Quintana Roo; la reserva de la biosfera Sierra del Pinacate y el Gran Desierto de Altar, Sonora (To'ono Ot'tham); la reserva especial de la biosfera Isla Tiburón, Sonora (de los seris); la reserva de la biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Cobrado, entre otras. Muchas de las áreas protegidas son sagradas y ceremoniales, con fuerte presencia de zonas arqueológicas que los pueblos indígenas reclaman como suyas.
Entre su patrimonio se encuentra también la medicina indígena tradicional. Diferentes especialistas dedicados a mantener y a restaurar la salud de los individuos realizan prácticas que conservan y reproducen el conocimiento ancestral de los indígenas. Entre estos especialistas destacan las parteras, quienes han logrado ser el primer grupo reconocido oficialmente dentro de la práctica terapéutica como profesionales indígenas.
La aportación de los pueblos indígenas a la nación es múltiple y tiene varias dimensiones; es fundamento de la diversidad cultural, política y social de los mexicanos; sus regiones son estratégicas y de referencia obligada para el desarrollo económico nacional. Los pueblos indígenas deben tener un futuro digno en tanto partícipes de la riqueza que genera el uso de sus recursos.
Los pueblos indígenas deben jugar un papel clave en el desarrollo político, económico y social del país, de modo que las distancias que existen entre la marginalidad y la riqueza se reduzcan para dar lugar a nuevos modelos de desarrollo en los que la participación indígena permita encontrar caminos alternativos, acordes con sus expectativas culturales, sociales, económicas, educativas y de justicia.
La nueva relación entre el Estado, los pueblos indígenas y la sociedad debe fundarse en el conocimiento de sus condiciones de desarrollo, así como en la necesidad de incorporar sus demandas en las políticas económicas, sociales y culturales de orden nacional, estatal y municipal.
Las respuestas institucionales a la compleja problemática que enfrentan las comunidades y los pueblos indígenas exige una visión integral que considere cada aspecto del desarrollo social y humano; supone que cooperen y colaboren los diferentes órdenes de gobierno; convoca la participación de la sociedad y de las diversas organizaciones sociales; y precisa de la acción conjunta de los poderes públicos del Estado mexicano.

viernes, 19 de octubre de 2012

las margaritas chiapas "YO SOY MARGARITAS YO SOY CHIAPAS...


las margaritas 
          
Sin Título.
Las Margaritas es una localidad del sureste de México, perteneciente al Estado de Chiapas.
La Toma de Las Margaritas es el nombre con el que se le conoce a la ocupación de las margaritas, chiapas por un grupo de indígenas armados del  Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional el 1de enero de 1994 .

Historia


 Fue erigida en pueblo y Cabecera Municipal mediante decreto del 9 de diciembre de 1871, promulgado por José Pantaleón Domínguez, Gobernador del Estado. La formación del pueblo se hizo con los habitantes de la entonces ranchería Las Margaritas, del departamento de Comitán. Fue el propio jefe político del Departamento quien hizo la delineación y demarcación del fundo legal del nuevo asentamiento, concediendo a cada familia de indígenas tojolabales suficientes tierras para casa y sitio.

El 24 de marzo de 1981, la cabecera municipal fue elevada al rango de ciudad por decreto promulgado por el gobernador Juan Sabines Gutiérrez.
En 1994 se convirtió en uno de los pueblos ocupados por el EZLN, en el Levantamiento zapatista, muriendo en combate el Subcomandante Pedro, número 2 en el grupo zapatista.





Pueblos indígenas de Chiapas  



























CIUDAD DE MÉXICO.-Una serie de estudios antropológicos sobre los más de 10 grupos indígenas de Chiapas, que van desde su historia, organización social, cosmovisión, arte, movimientos sociales y migración, entre otros, son reunidos en el "Atlas etnográfico. ''Los pueblos Indígenas de Chiapas". 

Fue editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia  (INAH), se trata de uno de los últimos proyectos editorialescoordinados por la etnóloga Margarita Nolasco, recientemente fallecida. 

El atlas compila las investigaciones de 30 especialistas en torno a los grupos indígenas chiapanecos, que representan el 28.5 de la población total de esa entidad. 

Lacandones, tojolabales, choles, tzeltales, tzotziles jacaltecos, kanjobales, mames, mochos, zoques y motocintlecos, son los grupos étnicos que habitan actualmente Chiapas, muchos de ellos herederos de la culturamaya. 

Con la presencia de Alfonso de Maria y Campos, director general del INAH, en la presentación de la publicación coeditada por el Instituto y el Gobierno del Estado de Chiapas, se destacaron algunos aspectos de la riqueza cultural que conservan estos grupos, como la vigencia de 22 lenguas indígenas. 

En su intervención, Gloria Artís, coordinadora Nacional de Antropología, detalló que la publicación de esta obra forma parte del Proyecto Nacional de Etnografía de las Regiones Indígenas de México en el Nuevo Milenio, que este año cumple su décimo aniversario y del cual se ha derivado un conocimiento más profundo de los grupos indígenas del país. 

Conocimiento que se ha plasmado en 70 publicaciones que documentan la diversidad cultural de la nación. Recientemente se editaron los atlas de Oaxaca y de los pueblos originarios de la Ciudad de México. 

Luego de anunciar que este 2009 se publicarán los relativos a los estados de Veracruz, Puebla y Chihuahua, la antropóloga destacó que el "Atlas etnográfico. Los pueblos Indígenas de Chiapas", fue una de las últimas obras coordinadas por la etnóloga Margarita Nolasco, quien dedicó gran parte de su vida profesional al estudio de los pueblos indígenas de ese estado. 

Este libro, que también se enmarca dentro de los festejos por el 70 aniversario del INAH, contó además con la colaboración de los especialistas Marina Alonso, Hadlyyn Cuadriello, Rodrigo Megchún, Miguel Hernández y Ana Laura Pacheco. 

Al respecto la etnóloga Marina Alonso explicó que el libro es "una obra antropológica de actualidad, que aborda la gran diversidad de las sociedades indígenas estudiadas, conjuga la reflexión académica, la sistematización de datos, la experiencia del trabajo de campo, los diálogos y las entrevistas, lo que permite despertar el interés del público en general". 

En la presentación del atlas también se hizo un reconocimiento al recientemente fallecido, arqueólogo Felipe Solís, por el impulso brindado durante su gestión como director del Museo Nacional de Antropología, para la actualización de las salas etnográficas en las que se incluyen los pueblos indígenas chiapanecos. 

En el libro se profundiza sobre la historia prehispánica, colonial y actual de los grupos indígenas, el desarrollo y cambios de sus lenguas, santuarios y peregrinaciones, tradición oral, la educación, el arte (música, tejido y literatura), la producción de café y maíz, movimientos sociales y derechos humanos, entre otros. 

El atlas incluye imágenes históricas y recientes de los pueblos indígenas de Chiapas, procedentes del Archivo Fotográfico Indígena de San Cristóbal de las Casas, el Fondo Nacho López de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, el Archivo Casasola de la Fototeca Nacional del INAH, y de la colección del cineasta Carlos Martínez. 

La información del libro se complementa con mapas y recuadros de las regiones indígenas de Chiapas, población católica, trajes típicos, zonas arqueológicas, esquemas de migración, gráficas poblacionales y cuadros comparativos.